HASTA PRONTO AMIGO
Hace unos meses escribí sobre lo difícil que es ver a nuestro animal de compañía envejecer, pues es una proximidad a la ineludible muerte. Ese día llegó y mi Amigo se fue, entonces, me toca demostrar “finura” y aplicar todo lo que dije en aquél escrito sobre el hecho de que al recordarlos los hacemos infinitos, por eso, escribo sobre él y sobre este vacío que dejó el pasado 22 de enero. ¿Por dónde empezar? Por decir que nadie está preparado para la muerte, por mucho que aquella se deje entrever, pensamos que va a ser condescendiente y nos va a regalar un tiempito más. Aunque, viendo a mi Amigo comprendí que hay algo peor que la misma muerte y es el sufrimiento. Nadie merece pasar sus últimos instantes sufriendo por una decisión (dolorosa) que está en nuestras manos, los animales merecen dignidad tanto en la vida como en la muerte. ¿Y el duelo? es durísimo, llegar a la casa prevenidos porque nos vamos a desmoronar al comprobar que es verdad, que no están aquellos ojos aleg...