La hora sin nombre
El siguiente escrito hace mención a la novela El extranjero
del escritor francés Albert Camus. Decidí optar por
titularlo "La hora sin nombre", ya que a lo largo de la trama de la
novela el personaje principal está esperando el momento de su muerte y este
mismo ha llamado a ese instante turbador de dicha manera.
Sin duda alguna esta obra -pequeña en su magnitud más no
definitivamente en su contenido, puesto que en las 143 páginas que posee- nos
sumerge en la vida de Meursault, un hombre consumido por el desasosiego,
habitante de una sociedad negada a aceptarlo tal como es. Albert Camus, le da
vida a un personaje cuya identidad es melancólica y deprimente, es excelente el
poder que tiene el autor para que los lectores podamos imaginar a un ser que
posa su mirada vacía hacia un horizonte sin fin.
Uno de los temas esenciales de la obra es: el
estremecimiento de la muerte, puesto que para la mayoría, la muerte encarna un
hecho significativo que no deja de sorprendernos. En cambio para Meursault es
una simplicidad, que no merece mayor interés, como se evidencia en sus
siguientes afirmaciones: "Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo
sé". "Recordé que había matado a un hombre".
Meursault, es un hombre incomprendido y juzgado por la
sociedad debido a su incapacidad de expresar los sentimientos que lo invaden,
un hombre que la sociedad juzga y castiga principalmente por no llorar la
muerte de su madre. Meursault, un anticristo a los ojos de la ley.
Y en este punto me cuestiono sobre la simbología de las
lágrimas: ¿Por qué el llanto en su máxima expresión, es considerado resultado
del dolor?, ¿Acaso quién no llora no expresa su tristeza?, en suma ¿Son las
lágrimas un acto de contrición?
Es innegable que el protagonista de la obra de Camus,
cometió un crimen, él mató a un hombre, ¿por qué?, ¡por el sol!, -ello alegó el
personaje-. Y sí, fue por el sol, por la ceguera blanca de la que ya hablaba
José Saramago, una ceguera causada por la enferma y arbitraría sociedad que
desea que todos sus individuos se comporten de la misma ordenada y secuencial
manera.
Y, por esta misma ceguera de la que mucho después habló el
nobel de literatura mencionado, fue condenado a morir ejecutado Meursault,
pero, en ese último y perentorio instante se vio consciente de un sentimiento
que le reclamó la ley desde un principio como digno de un ser humano. "Fui
asaltado por los recuerdos de una vida que no me pertenecía más, pero en la que
había encontrado las más pobres y las más firmes de mis alegrías".
RECOMENDACIONES:
Lo straniero (1967), director: Luchino Visconti.
La canción "Killing an arab" de la banda The Cure.
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