Lo que esconde el desierto
El Principito… ¿Quién no ha leído El Principito? Esta obra tan bella y con esas sencillas pero sustanciosas ilustraciones, creada(s) por Antoine de Saint-Exupéry, (el aviador) quien logra transmitir a los lectores fascinación y tristeza a su vez. En este libro, el autor realiza una denuncia a la actitud que tenemos sobre el tiempo, a la preocupación por las cosas banales centradas principalmente en el dinero.
Exupéry, a través del Principito o el “Hombrecito” como lo
llama, muestra la melancolía de un ser que no entiende las formas de pensar y
actuar del mundo moderno capitalista. El Principito, es un personaje lúcido y
racional, el cual enseña de qué manera los ojos de los niños y los
mayores ven siempre cosas diferentes; los primeros conciben el mundo bajo lo
imaginativo y racional, mientras que los segundos a través de una postura
técnica y mercantil.
Antoine de Saint-Exupéry, es quien narra y convierte en
algo verdadero la obra, puesto que el accidente relatado en esta, en medio del
desierto del Sahara, sucedió realmente. El 30 de diciembre de 1935. Exupéry
junto a su navegador, realizaron un aterrizaje forzoso en dicho desierto.
Aunque fueron afortunados al sobrevivir al descenso ineludible, sufrieron de
una deshidratación que los llevó a experimentar alucinaciones visuales y
auditivas, al tercer día de esta tragedia ya no transpiraban y, al cuarto día
¡finalmente! no, no murieron; los rescató un beduino en camello que pasaba por
allí. Es imposible que un autor escape de su realidad para escribir una obra,
es por eso que el accidente de Exupéry estará siempre marcado en esta, permitiéndonos comprender una bella historia que se esconde detrás del desierto.
Y allí, en medio de la deshidratación y a solo un paso de
encontrarse con la señora muerte, Exupéry vio al Principito, al hombrecito que
logró revivir en él ese deseo desdeñado de ser un artista, de enseñarle al
mundo las boas abiertas y cerradas.
El Principito, un ser indefenso que se encuentra lejos de
su planeta y de lo que más ama (una Rosa vanidosa), argumenta que lo realmente
esencial es aquello que no es cuantificable, lo esencial es el Amor. De igual
manera deja vislumbrar el hecho de que los grandes somos cada vez más
individualistas lo cual deslinda al egoísmo. Esto impactó sobremanera al
pequeño hombrecito y aún más que en los 7 asteroides visitados se repitiera firmemente. En el último asteroide que dejó a su paso –La Tierra-, a pesar de que
encontró algunos amigos, entre ellos a Exupéry, no menguó la melancolía de haber
conocido a seres tan egoístas.
Para finalizar, el hombrecito que escapó de planeta en
planeta, para evadir su desgracia, -evadir las mentiras, la simplicidad, el
orgullo, la vanidad, las complicaciones, la avaricia, la rutina, el
egocentrismo- opto por la muerte –el suicidio- como única manera de regresar al
asteroide B612, su hogar, al lado de lo que siempre amó; una Rosa ordinaria,
pero única para él.
RECOMENDACIONES:
Ami. El niño de las estrellas (1986); Ami regresa (1987); Ami y Perlita (1987) del escritor chileno Enrique Barrios.
RECOMENDACIONES:
Ami. El niño de las estrellas (1986); Ami regresa (1987); Ami y Perlita (1987) del escritor chileno Enrique Barrios.
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