Más que un mito
Este escrito aborda dos temas.
Primero; el libro Drácula del novelista irlandés Habram Stoker, y el segundo;
algunas referencias de un hombre y una mujer que tuvieron comportamientos sanguinarios
a lo largo de sus vidas, los cuales repercutieron en la creación del saber
popular de Drácula el vampiro. Y es que, es imposible que no me
cuestione sobre lo siguiente: ¿Acaso existe alguna persona que no sepa acerca
del “mito” de Drácula? Y, precisamente pongo la palabra mito entre comillas,
puesto que las historias que a continuación mencionaré hacen que Drácula sea
más que un mito…
La historia inicia con Vlad III o mejor
conocido como “El empalador”, nació en Transilvania en el año de 1431, hijo de
Vlad Dracul. Y su apodo se mereció a que ejerció este oficio vehementemente.
Cuenta una historia que este personaje un día –para acabar con la mendicidad de
su región- citó a su casa a todas las personas pobres y las encerró en una
habitación donde les prendió fuego. La misma historia dice que en otra ocasión
decidió tomar un festín en un campo lleno de personas empaladas. El límite del
campo no se vislumbraba. Este personaje llegó a ejecutar a cien mil personas.
Aunque en la cinematografía se representa
a Drácula como un hombre; en la historia también existió una mujer que se
obsesionó con la sangre de una manera desproporcionada. Elizabeth Báthory o “La
condesa sangrienta” nació en Hungría en 1560. Y Dice la historia que esta
mujer descubrió las propiedades rejuvenecedoras que proporciona la
sangre, de ahí a que su obcecación fuera torturar doncellas vírgenes con el fin
de bañarse en su sangre. Para ella este método resultó tan eficaz que decidió
facilitarlo y hacerlo más rentable, por eso creó un instrumento para torturar
conocido como: La virgen de hierro.
Drácula se ha visto en las diferentes
representaciones cinematográficas como un ser que se alimenta de la sangre
humana para subsistir, hasta que llega ese instante conocido como el
enamoramiento, y trata de estar a toda costa al lado de su amada. Entonces
Drácula como villano se desdibuja y deja de ser victimario para convertirse en
víctima, además de héroe romántico.
Para el escritor Abraham (o más conocido
como Bram) Stoker, las historias de Vlad y Elizabeth lo motivaron
apasionadamente para llevar a cabo su novela cumbre. Principalmente la segunda,
pero como no creía conveniente usar como protagonista de su libro a una mujer,
según él, porque en una dama no cabe tanta maldad. Realizó una historia corta
sobre la doncella o virgen de hierro, titulada “The Iron Maiden” (1983).
Y es que si queremos conocer la maldad de
un ser, el Drácula de Bram Stoker es un vivo reflejo de ésta, es un ser que
recoge lo peor del humano, como los dos personajes anteriores. Stoker
crea un “algo” (puesto que nunca se conoce realmente su apariencia física) que
es un villano; una bestia sin sentimientos, un “algo” que solo desea
alimentarse observando a los seres humanos como un medio para obtener la
saciedad de su sed. Stoker, no da cabida a un erotismo o romanticismo como tal.
En suma, en el libro de Bram
Stoker, Drácula se encuentra por encima de cualquier explicación racional –lo
cual pretende vanamente a lo largo de este, Van Helsing- esclarecimiento
ineficaz que también supone al preguntarnos por estos personajes que a lo largo
de los años han marcado la historia con huellas de sangre, pregonando su
poderío ante los demás.
RECOMENDACIONES:
Nosferatu, una sinfonía de horror (1922), director: F. W. Murnau.
Les Lévres rouges (1971), director: Harry Kümel.
Drácula, de Bram Stoker (1992), director: Francis Ford Coppola.
RECOMENDACIONES:
Nosferatu, una sinfonía de horror (1922), director: F. W. Murnau.
Les Lévres rouges (1971), director: Harry Kümel.
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