El asesino de la luna llena

Esta reseña se ocupará de contar un thriller histórico asombroso del escritor estadounidense Michael Crane, titulado: El violinista de Praga (2010).
Crane nos sitúa en la Praga de octubre de 1787, aquella que se encuentra en revuelo y a la expectativa del estreno de Don Giovanni, el nuevo trabajo del maravilloso compositor vienés Wolfgang Amadeus Mozart. La expectación que causa en los ciudadanos de Praga el hecho de que aquel maravilloso autor haya elegido su ciudad para interpretar su nueva obra, es simplemente un honor.
Aunque hay una excepción y es que una persona no siente tal orgullo y amor hacia el compositor. Este personaje, El asesino de la luna llena, como ha sido llamado por la ciudadanía -tras la siguiente afirmación en un pergamino: "Cuando sea luna llena mi obra se habrá cumplido"-, es miembro de una Logia Masónica y cometerá terribles asesinatos, buscando su objetivo principal: Mozart.
El autor por medio de esta fascinante y tensionante obra de suspenso nos recordará: tradiciones, experiencias, movimientos religiosos y prácticas marcadas en la historia, como: las Logias Masónicas, la alquimia, la magia, el espiritualismo, el misticismo, la astrología y, los escritos de Rodolfo II, el emperador "loco" de principios del siglo XVII.
Todos estos temas los vincula de una manera sorprendente El asesino de la luna llena, quien, dicho sea de paso, es una persona muy perspicaz, y en cada víctima deja un trozo de pergamino con un sencillo dibujo del asesinato y un mensaje en un alfabeto incomprensible.
En esta pieza Crane muestra a un Mozart frío, despótico y egoísta, incluso fue el primer sospechoso de los crímenes que se realizarían hasta la luna llena. Pero a lo largo de la trama, Von Weber, el intendente del Consejo de Justicia de Praga, (quien además de Mozart y El asesino de la luna llena, es uno de los personajes principales de la obra) demostrará que Mozart más que culpable es el objetivo final del asesino, es su trofeo.
Von Weber es simplemente sorprendente. Hijo de una familia alemana humilde, su padre era zapatero y no podía pagar sus estudios, pero gracias a la magnificencia de su labor, logró que su hijo fuera reconocido como el protegido de un burgués y de esta manera los costeara. Von Weber, como nació y se crió en los barrios marginales desde joven fue testigo de los crímenes, de ahí brotó su pasión por el estudio de la mente homicida, donde la táctica, según él, es ponerse en el lugar del asesino; penetrar en sus pensamientos.
Durante sus estudios Von Weber adoptó la tesis expuesta por Rosseau en su obra el Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres (1955), en la cual se expone que el hombre nace bueno y es la sociedad la que lo convierte en malo, él lo sabía, pues lo había visto en carne propia.
Pues bien, Michael Crane tiene el poder de hechizar con su obra, puesto que mientras más se avanza en la lectura, más se crea la incertidumbre y el desasosiego del lector al no saber quién puede ser el asesino y a la vez sospechar que todos lo son. El dominio que tiene este autor para transmitir la intriga es admirable, de ahí a que su pieza se haya convertido en un Best seller.
Además de Mozart, El asesino de la luna llena y Von Weber, la obra consta de los siguientes personajes: Constanze Mozart, una mujer voluble a la fidelidad; Leopold Mozart, siempre a la sombra de su hijo, envidiándolo, sojuzgándolo; Casanova, un galán, un joven libertino sin escrúpulos; Padre Ungar; un sabio con vasto conocimiento de la religión, de las lenguas y escrituras antiguas y, por último el Padre Erasmo a quien el asesino le confiesa sus pecados cada vez que los comete, pero él nunca le da la absolución. Ellos son sospechosos de los asesinatos y además poseen coartadas para querer matar al conspicuo compositor.
El asesino es un estupendo violinista que mata con el fin de crear un violín celestial, cuyas notas sólo sonarán una vez. Cada vez que él asesina logra completar las piezas de su instrumento; cuando asesina siente una compenetración con el violín, por medio de las notas, su odio sonará poderoso, firme, inimitable. Para él el artefacto debe convertirse en un cuerpo único y vibrante, a través de la música encuentra el único paraíso que se le concede alcanzar.
En cuanto a sus crímenes... ¡Son macabros y rudimentarios!. El asesino de la luna llena empezó asesinando a Marie, una joven prostituta a quien ató a un molino hidráulico con las piernas hacia arriba y posteriormente murió ahogada; Jan Koseluch, un comerciante de madera a quien le incrustó una fina y brillante rueda de hierro en el cráneo; los condes Kleber y Von Nyemer, quienes fueron atravesados (el primero de la espalda al esternón y al segundo el cuello) por flechas de metal dirigidas desde una ballesta; y el último, Leopold Mozart a quien envenenó mientras cenaba con su hijo. Estos personajes están vinculados de una manera u otra con Mozart, por ello inicialmente se pensaba que él era el autor de los crímenes.
Tras una búsqueda inclemente, sumergirse en los barrios marginados; en las impenetrables logias; en las gigantes, secretas y antiguas bibliotecas; en las misteriosas comunidades judías; entre los agitadores nacionalistas; Von Weber descubrió al asesino de la luna llena.
Justo el día en que la luna se llenó, el mismo día que Mozart estrenaba Don Giovanni, y toda la ciudad estaba absorta en el teatro, el asesino se iba a inmolar allí en el lugar más recóndito, pero, Von Weber descubrió su plan, además de su identidad minutos antes de que lo hiciera. El asesino sigiloso escapó del teatro, corrió y corrió hasta llegar al Moldava, allí se quitó el velo y en frente de Von Weber, Mozart (que se abstuvo de los aplausos y alabanzas después de la obra para salir tras el asesino) y algunos policías; mostró que era el padre Erasmo, quien para sorpresa de todos resultó ser hermano de Mozart. Erasmo se dejó llevar por la corriente del río, y así desapareció el asesino que durante un mes movió los hilos de la vida de Praga.
A pesar de que Erasmo murió y con él El asesino de la luna llena, no murió la persecución hacia Mozart, la idea de matarlo no sólo fue obra de su hermano cegado por la envidia (que la genialidad de Mozart despertaba), la logia de la que Erasmo hacía parte, conformada por personas muy allegadas al compositor, prosiguió con la tarea de asesinarlo a toda costa, yendo con él y tras él a cualquier rincón del mundo, usando como arma principal la misma que esgrimieron con su padre Leopold: "Hierbas. Y de las hierbas, un veneno. El arma de las intrigas, y de los secretos. Desde siempre".
Hasta el día de hoy la temprana muerte de Wolfgang Amadeus Mozart a los treinta y cinco años continúa siendo un misterio y blanco de especulaciones, entre ellas: envenenamiento.


RECOMENDACIONES:
La profecía del arca (2012) escrito por Michael Crane.
La secta de Lázaro  (2014) escrito por Michael Crane.

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