Un hombre institucional
Esta
reseña es sobre una novela corta que hace parte de la colección Las Cuatro Estaciones, del escritor
Estadounidense Stephen King. Rita
Hayworth y la redención de Shawshank (1982).
Esta
novela que consta de apenas 61 páginas, presenta a un Stephen King diferente al
de sus novelas de terror, es un King que nos sumerge a través de La esperanza o primavera eterna, como
titula dicha primera parte, hacia el dramatismo, pero no aquel que fenece
tristemente en el intento, sino aquel que vislumbra la esperanza al final del
hueco de hormigón…
En
una prisión de nombre Shawshank, ubicada en el estado de Maine, en el pabellón
cinco, a la celda catorce, es trasladado Andy Dufresne en 1948 con 30 años de
edad. Es condenado a cadena perpetua por asesinar a su esposa y al amante de
ésta, propinándoles cuatro disparos a cada uno.
El
narrador de la obra será Red (quien se encuentra escribiendo la magnífica
historia de Andy Dufresne), un preso condenado a tres cadenas perpetuas, tenía
la edad de 20 años cuando ingresó a la prisión y lleva treinta ocho años en
ésta. Red nos acomoda en la penosa, pero esperanzadora vida de presidiario de
un hombrecillo pulcro, bajito, de cabello pajizo y manos diestras, un hombre
que usaba gafas de montura dorada, que siempre tenía las uñas limpias, un
hombre que poseía aspecto de siempre llevar corbata. Y es que Andy era exitoso,
su cargo fue el de vicepresidente del departamento de créditos de un importante
banco de Portland.
El
oficio de Red en la cárcel es muy importante, él es “La gran tienda” consigue
todo lo que sus compañeros le encarguen, claro el porcentaje es grande, pero
puede obtener lo que sea que le pidan. Así conoció a Andy, un año después de su
llegada, éste hombrecillo se le acercó a pedir un martillo para trabajar
piedra, (uno de los pasatiempos de Andy era la geología y conocía bastante bien
el tema). A Red no le importaría conseguir dicho instrumento, pues con eso no
se podría hacer gran cosa, así que lo camufló en una biblia.
Red
y Andy entablaron una buena amistad, aunque los dos eran callados y guardaban
sus distancias, pues, como decía Red, nunca se debe confiar en nadie y menos en
prisión donde todos se creen inocentes. Andy era distinto y Red notó inmediatamente
que este hombre era del poco porcentaje de aquellos que llegan alardeando de su
inocencia, que sí lo era.
Andy
sufrió cruelmente en la cárcel, pero ello no hizo que cambiara su habitual
aspecto de tranquilidad, tenía esa actitud de hombre libre, de estar sólo de
paso, nunca cambiaron sus rasgos, nunca se quejó. Cuenta Red, que sólo en una
ocasión lo vislumbró diferente, y fue aquella noche en que los demás reos se
encontraban viendo una película y Andy aprovechó las voces de la cinta para
pedirle a Red otro encargo: un pasquín de cuerpo entero de la actriz Rita
Hayworth,― para 1940 conocida como la diva máxima de Hollywood― a Red no le
pareció extraño dicho encargo ―era habitual que los presos adornaran sus celdas
con afiches, de hecho los guardias no tenían problema con ello―, entonces ¿por
qué la excitación de Andy?
Los
años transcurrían penosos en prisión (como para variar) y Red cada vez conocía
mejor a Andy, era muy inteligente y generoso, solía encargar una
botella de Whisky Jack Danielʼs para su cumpleaños (cabe decir que no le salía
nada barata con el porcentaje que debía darle a Red y toda la cosa) de la cual
sólo bebía dos tragos y el resto le decía a Red que lo repartiera entre sus
compañeros.
Andy
hablaba del futuro, tema que en la cárcel está vedado, pues allí se pierde toda
esperanza de libertad. Pero éste no lo aceptaba, tenía planes al salir de
prisión, iba a recobrar su libertad. Mientras que Red trataba de aterrizarlo,
él al contrario de Andy, no imaginaba su vida fuera de ese lugar, afuera nada
lo esperaba, el mundo había cambiado y ahora prefería la calma que le
proporcionaba la rutina.
Andy
siempre fue de los mejores reos, nunca se quejó, no se peleó, se ofrecía como
asistente en los trabajos y siempre buscó el beneficio para sus compañeros.
Llegó a ser el encargado de la biblioteca y gracias a su insistencia, logró que
la biblioteca de la prisión fuera la mejor de todo el estado de Maine.
También
brindó asesorías crediticias no bien ávidas (cosa que no le agradaba mucho) al alcalde
de la prisión, pero debía mantener los beneficios que hasta ahora había
logrado, el principal: continuar sin compañero de celda.
Entre
las casuales conversaciones que Andy y Red mantuvieron, las cuales a lo largo
de los años se convirtieron en relaciones de camaradería, la de ahora se
centraba en los intentos de fuga que se llevaron a cabo en la prisión, de los
cuales Red tenía información. Red le comentó a Andy de los pocos que salieron
triunfantes y los otros que terminaron con la muerte de los arriesgados.
En
todo caso, los más ilusorios, serían aquellos que terminarían por realizarse.
“No es una hoja de papel la que hace a un hombre. Ni la cárcel la que lo
deshace”, le comentaba Andy a Red cuando éste le dijo que nada lo esperaba
afuera, pues nunca había tenido educación, no sabía qué hacer, en cambio, en
prisión era aquel que conseguía lo que los demás necesitaban, en prisión era
alguien...
Sólo
ese día, en esa ocasión, en ese instante, en ese momento, Andy le nombraría a
Red el nombre del puerto en el que tenía la esperanza de habitar cuando saliera
de prisión, Zihuatanejo, México. Allí tendría un pequeño hotel en la playa del
majestuoso Pacifico y sería necesaria la ayuda de él, de su amigo, la propuesta
siempre estaría en pie…
Andy
Dufresne se fugó de Shawshank el 12 de marzo de 1975, dieciséis horas después
de su fuga los guardias descubrieron el hueco de 500 metros de profundidad en
la pared de su celda, detrás del afiche de Linda Ronstadt (pues con el paso de
los años, Andy debió cambiar el cartel en diversas ocasiones, es más, Linda ni
había nacido cuando éste ingresó a Shawshank).
Regresando
al tema de las dieciséis horas, ¿por qué tardaron tanto los guardias en
enterarse?, porque las autoridades sólo aceptaban lo que veían y la rutina no
exigía registrar la celda del sospechoso de fuga. El alcalde fue quien se
enteró de cómo se fugó Andy; al lanzar rabiosamente una de las piedras que éste
coleccionaba hacia el cartel de Linda, todos quedarían estupefactos ante la
inmensidad del agujero, mientras que Red desde su celda se atiborraría de
carcajadas y lo encerrarían en la mazmorra de castigo, pero ni ésta logró
callar su alegría. ¡Andy siempre fue esa parte de él que no pudieron
encarcelar!
Andry
Dufresne, aquel que ingresó a Shawshank con su rostro tranquilo y sereno, Andy
Dufresne, el hombre que durante 27 años continúo con ésta expresión, era el
mismo Andy Dufresne para quien el agujero dejó de ser su pasatiempo y se
convirtió en su sueño, el mismo Andy Dufresne que atravesaría por la porquería
y las ratas, para salir limpio al otro lado, este mismo que no dejó rastro
alguno, iba directo hacia el Pacífico y de eso nadie jamás se enteraría. No se
sabe de qué manera lo hizo, pero Andy salió del albañal al que caían los
residuos sanitarios de la prisión y de allí desapareció.
A
Red le concedieron la libertad condicional en mayo de 1977, no se encontraba
muy feliz de salir con los veinte dólares que ahorró en prisión y su traje barato,
pero lo hizo, no se acostumbraba a la vida en “libertad”, la cama de un cuarto
barato de hotel le parecía bastante lujosa, no dejó de despertarse a las 6.30,
se aseguraba a cada instante de que la ventana de la habitación no tuviese
barrotes, pedía permiso para ir al baño. Algunas veces pensó en cometer un
crimen menor para regresar donde todo es tranquilo y sabes lo que va a suceder
en el curso del día…
Red
aquel hombre que no soportaba la vida en libertad, decidió correr un riesgo
más. ¡No, no cometió ningún crimen! Red viajaría a aquel puerto de nombre
inolvidable para aceptar esa propuesta de trabajo que años atrás le fue
ofrecida, ¡Red dejaría en el olvido a ese hombre institucional!
Tengo la esperanza de que Andy este
allá.
Tengo la esperanza de poder cruzar
la frontera.
Tengo la esperanza de encontrar a
mi amigo y estrecharle la mano.
Tengo la esperanza de que el
Pacífico sea tan azul como en mis sueños.
Tengo esperanza.
RECOMENDACIONES:
The
Shawshank Redemption (1992) película del director estadounidense Frank
Darabont.
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