Está por llegar
En
el día posterior a la disputa hay una tensa calma que avisa que lo peor está
por llegar. Aunque se dijo que las elecciones transcurrieron con “normalidad”,
en aquellas zonas apartadas del ignorante conocimiento geográfico se
presentaron cierres de vías, constreñimiento al sufragante, compra de votos, amenazas,
muertes, y lo que no se dice o no se sabe.
A
pesar de eso, lo peor está por llegar. Lo maligno, lo bestial se siente
acorralado, perseguido y vigilado cual Teseo al Toro Minos. No sorprende que en
los siguientes días empleando su perversidad y con la ayuda de su séquito amorfo, maquiavélicamente
planeen los sucesos que se han convertido en el paisaje natural de un país
acostumbrado a la sangre distante, un horizonte sangriento que se revela cuando
atraviesa la línea territorial de la indiferencia. Lo peor está por llegar y la
frontera del desconocimiento territorial se cruzará.
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